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Carlos Velázquez Martínez

Se avergüenzan de su partido / Candados no se abrieron sólo para Meade

logo con foto columnaHartos de tanta corrupción, impunidad y putrefacción en el PRI –  43 gobernadores exhibidos por deshonestos en los últimos 20 años –, los priistas se avergüenzan de sí mismos y buscan entre los “ciudadanos sin partido” a su candidato a la presidencia de la República para el 2018.

Y para encontrarlo han modificado sus estatutos relacionados con los requisitos para ser candidato al máximo cargo de elección popular.  Ya no se requiere que sean únicamente afiliados, ni con 10 años de militancia, como mínimo. Ahora cualquier mortal puede abanderar al PRI para competir por la primera magistratura del país.

De nada sirve que presuman tener el padrón más extenso de afiliados – aunque miles son de membrete, solamente -, si entre esos millones de militantes no hay uno que “tenga prestigio y fama que le permita al partido (PRI) tener capacidad competitiva para ganar”.

Pregonan que el PRI es un partido abierto, democrático y progresista, pero la verdad es que al modificar sus estatutos, aceptan  implícitamente, que están hartos de gobernadores rateros, de líderes sindicales charros explotadores de obreros, de campesinos y burócratas, de funcionarios rapaces que se llevan el dinero público de los contribuyentes, de diputados y senadores coludidos con el narcotráfico y de presidentes que enriquecen a su familia.

Pero éste PRI, ni con el hombre más impoluto tiene garantizado la continuidad en el poder para el 2018, pues en el sexenio han perdido 4.7 millones de votos y tienen 11 gubernaturas menos que cuando asumió la presidencia Enrique Peña Nieto.

Actualmente el tricolor gobierna solamente 15 gubernaturas, la oposición detenta 16 (PAN tiene 10, PRD 5, PVEM, una y un Independiente).  Aunque, Chiapas es un galimatías, porque su gobernador, Manuel Velasco Coello, llegó por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), pero es más priista que Plutarco Elías Calles.

Para el 2018 estarán en juego, no solamente la elección presidencial, sino 9 entidades federativas (Guanajuato, Jalisco, Morelos, Puebla, Chiapas, Tabasco, Veracruz, Yucatán y la Ciudad de México) y 1,548 presidencias municipales. Entre estas gubernaturas, el PRI gobierna solamente dos, el PAN y el PRD gobiernan, tres cada uno.

Si se mantiene la tendencia de la estructura política actual, el PRI podría aspirar a gobernar solamente 17 estados, el PAN aumentaría su poder estatal a 13, y el PRD incrementaría a ocho.  Nuevo León seguirá con el “independiente” Jaime Rodríguez “El Bronco” y Chiapas seguirá siendo una incógnita.

Pero, ¡atención!: la oposición gobernaría las entidades con mayor número de ciudadanos y votantes, pues aunque Jalisco y el Estado de México siguieran con gobiernos priistas, la mayoría de sus presidencias municipales tendrán mayoría opositora.

Por eso, el PRI mide las consecuencias, no sólo en cuanto a la imagen del que será su candidato presidencial, sino de quienes competirán por las gubernaturas.

De tal manera que el famoso candado que eliminaron en los estatutos priistas, no va dirigido a José Antonio Meade Kuribreña ni a Aurelio Nuño Mayer, sino a todos aquellos “ciudadanos sin partido” que podrían abanderar al PRI en las candidaturas a gobernadores y presidentes municipales el año próximo.

(Lea otras columnas de Carlos Velázquez en www.sinaloaes.com)