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Carlos Velázquez Martínez

De Manuel Buendía a Javier Valdez

De Manuel Buendía a Javier Valdez

           

            Este martes 30 de mayo se cumplen 33 años de que asesinaron al periodista Manuel Buendía Téllez girón – uno de los pioneros en tocar temas de la presencia de la CIA en México, el narcotráfico y la corrupción gubernamental - , hasta la fecha no ha quedado bien definido quién o quiénes fueron los autores intelectual (es) y material de ese crimen.

            Aunque las investigaciones “oficiales” determinaron que el responsable del atentado fue José Antonio Zorrilla Pérez, quien fungía como director de la Dirección Federal de Seguridad – ya extinguida -, dependiente de la Secretaría de Gobernación, hubo elucubración de que pudo haber sido orden del gobierno estadounidense, por haber desenmascarado la alta injerencia de la CIA y otras corporaciones gubernamentales de Estados Unidos en las políticas de México.

            Lo cierto es que Buendía fue asesinado por su labor periodística, pues su columna Red Privada, que se publicaba en el periódico Excélsior se reproducía en 60 periódicos del interior de la República, por lo que el periodista era el de mayor influencia en la prensa escrita de México en esa época.

            La versión oficial señala que noche de aquel 30 de mayo de 1984, Manuel Buendía salió de su oficina cerca de la avenida Insurgentes de la Ciudad de México, a unas calles del Paseo de la Reforma. Un hombre se le acercó y le disparó 5 balazos por la espalda y costado. Algunos testigos describieron al agresor como alto y fornido con gorra tipo militar.

            El asesino huyó en una motocicleta conducida por el agente de la DFS, Juan Rafael Moro Ávila, (sobrino nieto del ex presidente Manuel Ávila Camacho y nieto de Maximino Ávila Camacho), se refugiaron en las oficinas de la DFS, a unas calles del Monumento a la Revolución.

            Se informó que el asesino material fue localizado tres días después en Zacatecas víctima de 120 puñaladas.

            Según las investigaciones, el asesinato habría sido fraguado por el entonces secretario de la Defensa Nacional, Juan Arévalo Gardoqui, por las denuncias de Buendía sobre la corrupción en los más altos círculos del poder en México. En una reunión en la que estuvieron el secretario de Gobernación, Manuel Bartlett Díaz y José Antonio Zorrilla.

            Zorrilla fue encarcelado en 1989, al igual que otros subalternos de la DFS  como el mismo Moro Ávila y los agentes Juventino Prado, Raúl Pérez Carmona y Sofía Naya. Zorrilla fue puesto en libertad en febrero de 2009, pero reaprehendido en junio del mismo año revocando el beneficio de la libertad anticipada, porque no entregó unos documentos oficiales.

            En septiembre de 2013 Zorrilla fue trasladado a custodia domiciliario, por su mal estado de salud. Moro Ávila purgó 18 años de prisión y fue liberado en febrero de 2009, al reducirse su pena que era de 35 años. A lo largo de su condena, siempre se declararon inocentes.

            Para el periodista Raymundo Riva Palacio, Zorrilla y compañía fueron simplemente “chivos expiatorios” de un crimen de estado.

            Nunca se sabrá la “verdad histórica”. Han transcurrido 33 años y aún existen muchas dudas.

            Quienes hayan visto la serie “El Chapo” que transmite Univisión - a partir del 16 de junio estará disponible en Netflix - podrán identificar plenamente a los personajes que aparecen del lado del poder político, militar y judicial, así como los del bando criminal (narcotráfico).

            Así, que con esos antecedentes y referencias, ¿podremos esperar que se resuelva el homicidio del periodista y escritor sinaloense Javier Valdez Cárdenas?