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Congruencia e Incongruencia /

 Por: Enrique Velázquez Martínez /

Recuerdo, aquél lejano 99, una materia que se llama "Agencias Informativas". Por ese tiempo, se encontraba entre las llamadas materias optativas en la FCPS de la UNAM. Mi profesora, quien siempre estuvo ligada laboralmente a Notimex, era de aquellos profesores que recordamos con cariño, y no precisamente por su amabilidad, pues era de los llamados "huesos duros de roer": enérgica, estricta, elocuente, elegante y, por supuesto, conocedora de su tema, Nora Santacruz Chavando.

El recuerdo que traigo a colación fue en su primera clase. Nos preguntó: ¿Qué entienden por Agencia Informativa? Hubo respuestas de todo: algunas muy remendadas, otras cantinfleadas, otras domingueras, algunas osadas, pero la mayoría muy acercadas a la definición. Un compañero - quien recuerdo con cariño a pesar de que éramos contrarios dado su radicalismo -permaneció callado, para mi asombro. ¿Alguien más? preguntó Santacruz, y Antonio, el compañero en cuestión, dijo tranquilamente, como si fuera poseedor del hilo negro: "Es un negocio". Silencio.

Debo aclarar que la misma profesora se quedó asombrada, por supuesto, no por la "lucidez" de Toño, sino, estoy seguro, nunca le habían respondido así. Quizá el silencio que guardamos por unos segundos era porque estábamos procesando su respuesta. Atrás quedaron las grandilocuencias: que es una institución que procesa información... ta, ta, ta; que es como un periódico, pero gigantesco... ta, ta, ta; que es una organización que recaba, procesa y administra información... ta, ta, ta...; pero la definición de Toño  antecedía todas las lucubraciones que habíamos hecho: un negocio.

En el transcurso de la carrera, algunos profesores hablaban, sin llegar a consenso, acerca de la imparcialidad del periodismo. Que el periodista debe ser objetivo, que debíamos estar informados de tooodo, y otras máximas periodísticas existentes. No recuerdo, sin embargo, alguien que nos haya comentado algo sobre la coherencia, sobre la congruencia periodística, o sobre una figura periodística a seguir. Por ahí asomó el ejemplo periodístico del Nobel colombiano Gabriel García Márquez, en su era periodística  y su fundación; en México, el ejemplo de Manuel Buendía; de España, el premio Nobel y ex director de El País, Camilo José Cela.

Pareciera que la misma palabra "periodismo" implicara una contradicción en sí misma. Como un término que invita al que lo lee, enseña o ejerce, a explicarlo ambiguamente; según sea el sector al que se está impartiendo: una escuela pública o privada. O según el periodo en el que se enseña: niño, adolescente, joven, adulto o adulto mayor. O según sea la región del país donde se imparta el tema: norte, que implica los estados cercanos a la unión americana y por lo cual están impregnados con su cultura: el sur, que implica a los estados cercanos a Centroamérica cuyos rasgos y costumbres prehispánicas aún perduran. O según sean los países a quienes se imparte dicha disciplina: Países desarrollados y países subdesarrollados o de tercer mundo (qué despectiva clasificación).

Creo, considero que no sólo el periodismo, sino todas las disciplinas de la vida deben tener congruencia, pero primero me remito a su definición oficial:

Congruencia.- Conveniencia, oportunidad. Conformidad entre el fallo y las pretensiones formuladas en el juicio.

Conveniencia.- Correlación y conformidad entre cosas distintas. Utilidad, provecho. Ajuste, concierto y convenio. Comodidad, haberes, bienes.

Pero parece que este valor, o todos los valores y virtudes se le van entre los dedos a esta sociedad, con los refranes ridículos de: "No te pido que me des sino que me pongas donde hay". "El que no tranza no avanza".

Entonces debemos preguntarnos qué es lo que un profesor de comunicación o periodismo enseña a sus alumnos: ¿Deberá poner arquetipos periodísticos a seguir como los premios Nobel arriba mencionados? ¿Pondrá algunos ejemplos nacionales? ¿Cómo cuáles? Sabemos y conocemos una pléyade de periodistas, todos con sus respectivos fans, pero ¿todos se conducen congruentemente en su vida laboral y social?

Permítame hacer un pequeño sesgo. En la actualidad, en el campo de la biogenética se han realizado descubrimientos interesantes. Por ejemplo, se ha encontrado el gen que produce cierta enfermedad (un gen es la unidad de un cromosoma, éste se encuentra en el núcleo de la célula y es el encargado de transmitir toda la información genética de generación en generación). A grandes rasgos, con cierta manipulación, los investigadores pudieran manipular esta unidad para remediar ciertos males que aquejan a la humanidad.

Y es aquí donde se me ocurre una irónica petición: ¿Será posible que los investigadores genéticos se avoquen a la búsqueda de un gen que es causante de infinidad de variedades sociales en la edad adulta? ¿O ese gen que tiene un efecto drástico cuando el individuo llega a la edad adulta y lo que considero congruente, ahora es incongruente? Porque la incongruencia no sólo permea entre la clase periodística, sino todo el ámbito político.

Empecé haciendo énfasis en la comunicación porque es la cara que se presenta a la sociedad mientras los  hilos invisibles gesticulan ese "rostro periodístico".  Entonces, sería necesario "encontrar ese gen que hace que uno vea blanco donde es negro y viceversa.

¿Por qué una parte en la Cámara de Diputados sostiene que los cerca de tres mil pesos ¡al mes! que recibe un obrero es suficiente para vivir "dignamente" y nada comparado con los cerca de 150 mil pesos al mes que reciben por "representar" a sus obreros?

¿Por qué un diputado priista subió a tribuna y afirmó que esta reforma laboral es "lo mejor que le ha pasado al país"; mientras que un diputado perredista aseguró que es un robo en despoblado?

¿O ver con asombro a una mujer que se dijo a sí misma luchadora social, activista universitaria, funcionaria perredista y administradora, por unos meses del Distrito Federal, ahora esta en la plana mayor del controvertido presidente electo? Me refiero a Rosario Robles.

¿Por qué Ciro Gómez defendió hasta la rabia la toma del "Chiquihuite" por una parte del duopolio televisivo y ahora "reporta" para Televisa y hasta "si no hubiera estado al aire, le hubiera dado un abrazo a Josefina Vázquez Mota?

¿Por qué Pedro Ferriz de Con siempre fue la antítesis del periodismo y ahora le dio por patear el plato que le da de comer?

¿Por qué Mario Vargas Llosa se refirió a México como la "dictadura perfecta" y en su pusilánime senectud dijo que la elección de 2012 fue limpia?

¿Por qué Castañeda era adorador fiel de Guevara y Castro Ruz y luego en el ocaso de su intelecto fue funcionario de un partido por demás contrario a su anterior ideología, foxista contumaz?

¿Por qué Manuel Barttlet fue señalado con índice flamígero y ahora defiende los colores contrarios?

¿Por qué el joven Antonio Attolini, aguerrido jesuita y periodista incipiente denostó al venidero gobierno, acusándolo de engañoso, soberbio, cruel y apoyado en Televisa y ahora es empleado de esta última?

¿Hasta dónde se ha descompuesto la brújula social política y periodística que ahora gira para todos lados?

Recuerdo algún refrán que me decía mi madre en mi infancia: "el trabajo es que lo haga la primera vez porque después..." O sea, la primera vez que nos encontramos a un personaje incongruente podremos asustarnos pero después ¿es costumbre?

¿El cinismo va de la mano con la incongruencia y podemos cambiar de ideología cuantas veces queramos; lo que antes era justo ahora es injusto? ¿Qué demonios pasa en esta sociedad? ¿Qué gen es el que está causando todo este enramado, este desatino... esta incongruencia? Quisiera que en verdad se encontrara ese gen causante de la incongruencia.

Decía otro profesor, que buscamos la solución dándole mucha vuelta al asunto, cuando la respuesta la tenemos frente a la nariz. Es verdad. La respuesta era simple y estaba al principio: La comunicación y los medios de comunicación son un negocio. Nos perdemos tanto en definiciones, administraciones, funcionamiento, emisor, receptor, ruido, etcétera, que nos perdemos el inicio de la definición que dio Toño: ¡es un negocio!

¿Por qué le damos tanta vuelta.?