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LUIS ENRIQUE RAMIREZ/ Sinaloa desaire nacional

 

De siete “presidenciables” invitados a lo que se creyó sería la fiesta política del año en la ciudad de México, sólo llegó uno. Y no fue precisamente uno del mejor posicionado rumbo a 2012…

En la ostentosa reapertura de la casa que alberga a la Representación del gobierno de nuestro estado en el DF, a los sinaloenses anoche los dejaron celebrando solos.

“DE LOS SIETE QUE TENÍA…” Una sola figura de auténtica notoriedad nacional en el actual momento político asistió al evento y fue el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard.

Pero otros seis “presidenciables” habían sido anunciados y todos brillaron por su ausencia: Ernesto Cordero, Josefina Vázquez Mota, Santiago Creel, Manlio Fabio Beltrones, Emilio González y Alonso Lujambio.

Vaya, ni el recientemente descartado (¿o debemos decir “desalado”?) sinaloense Heriberto Félix Guerra se paró por allá, en la mansión remodelada de Santa Rosalía, por rumbos de la colonia Del Valle.

Ni un solo secretario del gabinete federal acudió pese a que todos fueron invitados. A lo más que se llegó fue a un subsecretario, el de la SCT.

Asistieron cuatro senadores pero no el líder del Senado. Igual pasó con los diputados federales que fueron 5 pero todos de Sinaloa, es decir los que tenían que ir de cajón. Estuvo Mónica Arriola pero no su mamá Elba Esther Gordillo, ni siquiera el presidente de Nueva Alianza. Un solo presidente de entre todos los partidos políticos convocados estuvo allí, pero fue uno de la chiquillada, Convergencia; “Que chiste” diría el clásico.

Cabe aclarar que la fecha de la celebración fue definida desde hace unas tres semanas (aquí la dimos a conocer hace 15 días) y las invitaciones entregadas con toda anticipación.

El boletín de gobierno asegura que asistió “una gran cantidad de empresarios” pero como no cita un solo nombre, suponemos que no se trató de ninguno de los grandes hombres de negocios de este país, ni siquiera del estado.

En realidad fue tanta la faramalla previa, que en lo personal considerábamos casi natural la asistencia del mismísimo presidente de la República. Ya se había anunciado que no estaría, pero lo menos que se esperaba es que los “presidenciables” aprovecharan la oportunidad para hacer campaña disfrazada. Resulta que ni eso los motivó a hacerse presentes, con excepción del “carnal Marcelo”

No pudo ser peor el “debut en sociedad” que pretendía el principal organizador de la fiesta, Don Bernardo Cárdenas, cuya presentación como nuevo representante de Sinaloa en la capital se esperaba tuviera lugar en el marco del “gran festejo”. Queda la duda de quién está al frente de esa dependencia pues tampoco a Víctor López se le mencionó ni por casualidad.

Esperamos que el fenomenal desaire de las figuras nacionales de la política y el empresariado haya sido sólo a los organizadores, y no a los 50 mil sinaloenses cuya “casa” en la capital de la República, según se dijo, es esta representación.

GERARDO VARGAS, A JUICIO. El exdiputado Fernando Zapién abrió ayer una compuerta por la que podrían salir varios de esos priistas que, a raíz del parteaguas político estatal que significó la elección de 2010, ya “no son de aquí ni son de allá”, parafraseando la canción del finado Facundo Cabral.

Ante el Comité Municipal del PRI en Ahome, Zapién presentó la primera denuncia en contra de un militante del PRI para ser juzgado por la Comisión de Justicia Partidaria por haber trabajado en contra de ese instituto político en el reciente proceso electoral que culminó con el peor descalabro de su historia en Sinaloa. Fernando se fue hasta arribototota: exige la renuncia o expulsión de las filas del tricolor nada más y nada menos que del secretario general de Gobierno Gerardo Vargas Landeros, quien fuera coordinador general de campaña de Mario López Valdez como candidato a la gubernatura de la coalición PAN-PRD-PT-Convergencia.

Cabe aclarar que los estatutos del PRI para un caso como este establecen que la Comisión de Justicia Partidaria sólo podrá actuar bajo denuncias concretas, y que además exige pruebas fehacientes de la “traición”, que fue la palabra concreta que empleó Zapién para referirse a la actuación de Vargas Landeros en la elección.

Desde luego, imposible imaginar mayor prueba que haber fungido oficialmente como coordinador de campaña, por lo cual, en principio, el de Vargas sería un caso perdido si es que pretendiera continuar como militante del PRI.

En el mismo caso están aquellos que fueron candidatos a cualesquiera de los cargos que se jugaron en este proceso, ya sea como propietarios o suplentes; de mayoría relativa o de representación proporcional.

Pero también (ojo) los priistas que ocuparon un cargo dentro del equipo operativo de la campaña de Malova. Sobre todos y cada uno de ellos será tarea fácil encontrar evidencias para efectos de invalidar sus derechos partidistas o, eventualmente, expulsarlos del PRI.

Las pruebas, pues, serán la clave en esta historia, en esta serie de batallas que acaba de iniciar, a todo fragor, Fernando Zapién contra Gerardo Vargas.

BANDEJA DE SALIDA. Paola Gárate está indetenible. Ninguna figura del priismo se perfila con fuerza semejante o siquiera cercana a la suya en la ruta hacia la renovación de la presidencia del Frente Juvenil Revolucionario. Las adhesiones a Paola se han multiplicado de manera exponencial a lo largo de los tres días recientes, cuando las redes sociales se volvieron trincheras del reclamo generalizado de los jóvenes (y opiniones en el mismo sentido por parte de uno que otro viejo metiche como el de la voz) para que sea liberada ¡ya! la convocatoria para la elección del nuevo liderazgo del FJR. Ante tal grado de ebullición, el tema no admite más retraso y las voces de todos los grupos y equipos encuentran un solo punto de encuentro: Paola Gárate. Sus bonos entre la plebada tricolor, ya elevados de por sí, subieron hasta la estratósfera de la popularidad cuando la Gárate dijo en Twitter estar dispuesta a entrarle a un proceso abierto o a las reglas que marque la convocatoria. Tiene con qué, y lo sabe Paola, pero lo más importante: lo saben los integrantes del FJR. La real expresión juvenil del priismo sinaloense.