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Línea Firme: (DES) ESPERANZA

 

                                             (DES) ESPERANZA

                                                                                    - Brindo, dijo otra voz, por la esperanza que la vida nos lanza,

                                                         de vencer los rigores del destino,

                                                         por la esperanza, nuestra dulce amiga, que las penas mitiga

                                                         y convierte en vergel nuestro camino.

                                                                                            EL BRINDIS BOHEMIO (fragmento)

                                                                                                   Guillermo Aguirre Fierro

Por: Enrique Velázquez Martínez

En todas las culturas, en todas las épocas, se ha menospreciado al pesimista. Es probable que todo ser humano tenga su dosis de este defecto, pero una cosa sí es segura. Todo mundo evita decirlo ya que todos los optimistas se volcarán sobre él. Todo buen padre que se precie de serlo dirá a sus progenitores que siempre deben andar con la cabeza erguida, que el mundo les pertenece y no deben doblegarse ante las adversidades. El profesor dirá a sus alumnos que siempre existe una salida al final del semestre, que siempre tengan esperanza en que todo va a salir bien. El o los asesores políticos dirán a su representado que siempre debe conservar un aire triunfal que nunca se debe dar por derrotado, que siempre diga que va a ganar.

Y es así como vemos una pasarela interminable de sujetos en el ámbito político, deportivo y académico que van en contra del sentido común en aras de la fe y la esperanza.

Es así como hace un par de meses vimos a una candidata de un partido ultraderechista que no se quitaba una falsa sonrisa en la cara; hasta en los contextos menos apropiados para esa hipócrita sonrisa, ella conservaba su mueca. Seguramente sus asesores le dijeron que siempre hay esperanza de revertir los resultados (repito, en contra del sentido común). También así, miles de votantes esperanzados en un individuo le dieron su confianza, a pesar de que en ese partido proliferan infinidad de colores pseudo izquierdistas, pero: tenían esperanza. El candidato triunfador tenía la esperanza de que en las zonas marginadas - los que nunca en su vida leerán un libro o un periódico - le dieran su voto a cambio de migajas. En esto último, pudiera haber una ambigüedad, pues hay esperanzas ganadoras y esperanzas perdedoras; pero la definición de la palabra no deja lugar a dudas: posibilidad de lo que deseamos. Virtud teologal por lo que esperamos en Dios que nos dará los bienes prometidos. Confianza. Fe. Seguridad.

Los americanos prehispánicos  de la meseta central de México estudiaron las estrellas y con ello realizaron su calendario teológico y agrícola y tenían esperanza de que nunca le fallara. Cierto día, dicen los códices, llegó un hombre blanco y barbado que les enseñó a labrar la tierra, a medir los astros y las construcciones. Así como un día llegó, se fue. Aquéllos tenían esperanza que un día volvería.

Alejandro Magno siempre tuvo fe y esperanza en sus ejércitos y en la dominación de amplios territorios europeos. Adolfo Hitler tenía fe y esperanza en sus panzers, en sus hombres y en su locura. Napoleón, Stalín, Lenin, Roosvelt, De Gaull y todos los hombres que marcaron el derrotero de la humanidad también tenían esperanza: a su manera.

Por otra parte, el hombre dominado, sometido, ultrajado, reprimido, explotado y asesinado y que no tiene más poder que la fuerza de su trabajo siempre ha vivido con la esperanza de que la injusticia se acabe, pero parece algo contradictorio cuando el mismo hombre al salir de las cavernas se da cuenta que "alguien" tiene más fuerza para someter a otros, poseer sus hembras y no trabajar. Aún así, el mencionado hombre explotado ha vivido con una esperanza perene.

Cierto día, cierto año, cierto siglo, llegó un hombre que, la historia eclesiástica nos dice, nació de una mujer sin que hubiera penetración carnal, que un ángel la miró y quedó impregnada con su material genético. La historia tradicional y la extraoficial dice que nació de un parto normal, de una familia normal, que tuvo hermanos, que se casó y tuvo hijos; aunque también asegura la historia extraoficial que era no era un hombre común, sino que era de una secta especial que se dedicaba a estudiar el espíritu, la hermandad entre los hombres y la injusticia.

Al escuchar "acabar con la injusticia", miles de seguidores tuvieron esperanza en él. Al paso de los años y al no tener resultados, la millonaria institución que se erigió en la tierra a consta de este esenio, cambió la expresión: dijo que se tendría justicia, pero hasta que uno muera y vaya directo al paraíso, ahí estará la justicia. En fin, pero todo cristiano que se precie de serlo, sabe el fin que tuvo este hombre, y todos sus seguidores tienen esperanza que un día regrese y establezca la justicia.

Pasaron mil 500 años desde el nacimiento de Jesús para que las clases oprimidas y explotadas de la Francia tomaran sus calles, y a la voz de La Marsellesa derrocaron a un régimen caduco, opresor y altivo. Esta revolución fue un detonante para los demás países, entre ellos México, el nuestro. El pueblo mexicano que cien años antes de esta revolución había conquistado su independencia de la Corona Española, y ahora con el campesino desarrapado y hambriento se levantó en contra de la dictadura porfirista. El pueblo tuvo esperanza en sus caudillos de que acabaría con la injusticia.

Llegó el yugo español en 1519 y nuestros antepasados tenían esperanza en un hombre blanco que nunca llegó. La injusticia prosiguió. Llegaron invasiones extranjeras; se perpetró el robo de más de la mitad del territorio nacional; se sufrió una dictadura de 31 años; llegó una revolución que no se concluyó. El sometido, explotado, mancillado y humillado quedó igual. La justicia nunca llegó a pesar de que siempre se tuvo esperanza.

Soy un derrotado, asumo las críticas, las justas y las injustas. Me siento derrotado. Me siento humillado. Me siento ultrajado. Pisoteado. Engañado. Ridiculizado: ... ¡Desesperanza!

¿En qué o en quién debo tener esperanza?

Han pasado más de 500 años desde la llegada de los españoles y mi país en nada cambia. Hay cambios, obvio, pero no hay evolución. Al inmenso Cuauhtémoc lo torturan quemándole los pies, los españoles matan como animales a nuestros antepasados, por fin se vislumbra una victoria y la historia tradicional la registra como:"Noche Triste" ¡¡¡!!! , cuando debió de ser "noche alegra", ¡los habíamos derrotado!... ¡Es increíble!  La soberbia biblioteca prehispánica es quemada por un fraile. Algunos códices quedan salvos de la quemazón y ¡están en el extranjero! El penacho de Moctezuma hace unos cuantos meses llegó a México ¡prestado! ¿En quién o en qué debo o debemos tener esperanza?

A uno de los héroes del 5 de mayo, Porfirio Díaz, le ganó la corrupción y se detuvo en la silla más de 30 años. Llegan las instituciones en los años 30´s, supuestamente, para ayudar al trabajador, pero éste sigue explotado y se empieza a abrir la brecha entre rico y pobres. Pasan 70 años priistas y la brecha entre ricos y pobres sigue aumentando. Siguen 12 años de ineptitud y la brecha incrementando. Regresa el partido hegemónico por casi un siglo y los pobres igual, la ignorancia igual, los ricos más ricos; los políticos, en su burbuja.

Entonces, ¿Por qué debo tener esperanza? ¿En quién debo tener esperanza? ¿Qué se necesita para acabar con toda esta podredumbre política? ´¿Qué se necesita para acabar con la injusticia social? ¿Debo tener esperanza en los "cachorros de la revolución" como se hizo llamar Emilio I? ¿Esperanza en los ineptos e hipócritas panistas? (hipócritas porque todos profesan la religión católica y hacen exactamente lo contrario a lo que hizo y enseñó Jesús: los detesto) ¿Esperanza en un enfermo presidente (una especie de retraso mental) que las postrimerías de su vida ofreció apoyó a un partido que antes llamó nido de víboras prietas y tepocatas? ¿Esperanza en un presidente que se hizo llamar el presidente del empleo y ahora deja una reforma laboral por demás inhumana? ¿Esperanza en unos políticos que un día defendieron  la causa izquierdista y ahora están del lado contrario? (Demetrio Sodi, Rosario Robles y  un largo etcétera) ¿Esperanza en un líder izquierdista que cree que se rodeo de los mejores, pero en estos figura el inepto de René Bejarano? ¿Esperanza en toda esa pléyade de periodistas "arrastrados" y serviles hasta la ignominia?

Tengo desesperanza. Me disculpo por mi pesimismo y, repito, asumo las críticas. Tal vez mis pocos lectores estén ahora decepcionados y ya no tenga más lectores en un futuro. Pero no veo solución en un futuro mediano. Es más, no veo solución. Y vivo una contradicción porque siempre he creído en el ser humano, pero algo fuerte tiene que pasar en mi país y en el mundo para que estas brechas tan abismales entre ricos y pobres termine, y no sé que sea. Por ejemplo: tengo la absoluta seguridad que muchos de los obreros a los que ahora afecta la reforma laboral votaron por el PRI; en estos obreros ya no tengo esperanza.

Por supuesto, no tengo ni la más mínima esperanza en que este gobierno empiece a mejorar las condiciones del obrero y del campo, así es que me siento como un paciente terminal con cáncer. Dicho paciente sabe que el proceso es irremediable y sólo disfrutar las cosas buenas y agradables en el tiempo por vivir. El enfermo es mi país; el cáncer son los políticos tan nefastos que lo deterioran. Decía un antiguo amigo que lo primero que hay que hacer para terminar con la pobreza era dejar de ser pobre por cuenta propia. Y yo digo que para acabar con la ignorancia, la soberbia, la hipocresía y altivez, es empezar conmigo mismo; así también, conmino respetuosa y amablemente al lector seguir este camino y volver a tener juntos esperanza en esta raza cósmica que tanto admiraba José Vasconcelos.