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Gerardo Vargas enemigo de Malova

RETENIDOS PARA INVESTIGACION  1Mario López Valdez (Malova), nunca leyó – seguramente - la novela, ni mucho menos vio la película “La Sombra del Caudillo” de Martín Luis Guzmán, porque si la hubiera leído, se hubiera gravado bien la metáfora de la amistad en la política mexicana y no estuviera padeciendo ahora prevaricaciones

            “En política, la amistad no existe… de la amistad de los amigos más íntimos, nacen los enemigos más crueles, los que se destrozan políticamente…” decía Luis Guzman.

            Se lo habían advertido desde que fue presidente municipal de Ahome (2001-2004), pero Malova no hizo caso. Puso por delante la amistad inseparable de Gerardo Vargas Landeros, contra los rituales de la política priista.

            Recordemos el proceso para elegir los candidatos del PRI a la gubernatura de Sinaloa y a los 18 ayuntamientos. Juan S. Millán ya había decidido que su sucesor sería Jesús Aguilar Padilla, a pesar de que Malova era el mejor posicionado entre los sinaloenses, por su labor en el ayuntamiento mochitense.

            Malova se disciplinó y en recompensa le otorgaron la primacía de elegir al candidato a la alcaldía ahomense. Se decidió por Armando Villarreal Ibarra. Sin embargo, el mejor posicionado era Policarpo Infante Fierro.

            Policarpo se sintió desplazado y exigió una consulta interna en el PRI para postular al candidato a la presidencia municipal de Ahome. Vargas concilió con Malova para que no fuera Villarreal el postulado, sino él: Gerardo Vargas Landeros.

            Se realizó la consulta interna y Policarpo arrasó con la votación y fue el candidato y presidente municipal de Ahome, a pesar de que Vargas tuvo toda la maquinaria municipal y estatal a su favor.

            Malova no asimiló otra metáfora de Martín  Luis Guzmán – dos compañeros de lucha tienen derecho de entenderse o de saber porque se apartan en combate –, Vargas tampoco digirió la derrota.

            Malova espero paciente su turno para la gubernatura y en 2010, saltándose las trancas, cumplió su objetivo impulsado por su padrino político Juan Millán. Vargas llegaba por el desquite.

            La historia es conocida, Malova se salió del PRI para ganar la gubernatura apoyado por los partidos políticos PAN-PRD-PT y Movimiento Ciudadano. Pero, Vargas, se declaró priista y empezó a engendrar el “Gerardismo” con su trébol y sus Ferias de los Servicios.

            Y no sólo procreó su movimiento político, Vargas, sino que colocó a un grupúsculo de pillos en oficinas recaudadoras del Gobierno estatal en donde se erigieron millonarias fortunas cobijadas por la corrupción, confabulada y tolerada por la Secretaría General de Gobierno.

            Muchos empresarios lacerados por la corrupción señalaban siempre a uno de esos pillos: Bernardo Cárdenas Soto - pedante y jactancioso subsecretario de Gobierno -, pero éste se burlaba y respondía: A nosotros, no nos harán nada, porque Malova le debe mucho dinero a mi padre (Bernardo Cárdenas Cota), que aportó para la campaña.

            Malova conoció de todas las pillerías de los Cárdenas, amparados por Gerardo Vargas; pero cuando algún consejero le informaba, Malova los ignoraba. Seguía tropezando.

            El siguiente tropiezo ocurre con la postulación de Quirino Ordaz Coppel.  Gerardo Vargas no asimiló la línea – pese a declararse priista -, continuó con su Trébol y su Feria de Servicios, en plena campaña de Quirino.

            Y si bien es cierto que Malova apoyó para sacar adelante los votos favorables a Quirino, Vargas pretendió que le agradecieran a él el triunfo priista, cuando bien se sabía en Gobernación y en Presidencia de la República, que Varguitas había jugado las contras, púes se coludió con  Héctor Melesio Cuén para trompicar a Quirino.

            Ahora que se ha rechazado la cuenta pública del primer semestre de 2016 del gobierno malovista, Vargas  llega retador, al decir que esperan las notificaciones de la Auditoria Superior del Estado (ASE).

            Lo dijo al finalizar el gobierno de Malova, Gerardo Vargas sigue firme en su proyecto de competir por la senaduría, para ello abrió oficinas de su movimiento trebolista y eso fue, precisamente, la gota que derramó el vaso para que los diputados dieran marcha atrás y rechazaran la cuenta pública de Malova.

            Uta. ¡Y lo que falta!