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Que los devuelvan por el bien de México /

   Peña y trump    Que regresen, pero para bien de México. Sean tres, once millones, o los que sean, pero que esos emigrantes mexicanos regresen al país porque serían benéficos para nuestra economía y nuestro sistema político.

            Veamos por qué:

De acuerdo a la Oficina del Censo Nacional de Estados Unidos de Norteamérica, hasta 2016 se tenía una registro de 33.6 millones de habitantes de origen mexicano, de los cuales 11.6 millones nacieron en México.

La mayor parte radica en los estados de California (11.9 millones)  y Texas (8.6 millones).

Se tiene un censo de 700 mil veteranos de guerra, de origen mexicano.

La población de origen mexicana con más de 25 años de edad, que representa 1 millón 600 mil habitantes, tienen grado universitario. De ellos, 450 mil tienen grado de maestría y doctorado.

 90983454 penatrumpEl 70 por ciento de los mexicanos mayores de 16 años que radican en Estados Unidos, pertenecen a la mano de obra activa de la nación estadounidense. De eso, el 16 por ciento se dedica a labores administrativas, de negocios, a la ciencia y al arte; otro 27 por ciento realiza labores de servicios; el 21 por ciento se dedica a las ventas u oficinas; el 17 por ciento a labores de construcción, el 18 por ciento a transportes.

E ingreso promedio de esos mexicanos activos  es de 38 mil 884 dólares al año, que representa un ingreso menor al promedio de la población en general, que es superior a los 50 mil dólares.

Se tiene registrado que el 49 por ciento de la población de origen mexicana es propietario de la casa en que viven en  Estados Unidos.

No sé si todos se hayan ido por el sueño americano o porque estaban hartos del desempleo, la inseguridad, la corrupción, la impunidad y otros males que aquejan a México desde hace muchos años.

Lo que si considero – en mi humilde opinión, porque no soy experto en economía – es que si regresan tres u once  millones de mexicanos a tierras aztecas y participan en las actividades que desarrollan en la Unión Americana – productivas, políticas y sociales – podrían cambiar a México.

Por decir algo, los de Aguascalientes podrían reactivar la industria textil con sus diseños de ropa cobertores, edredones, abrigos, que tanto agradan a los turistas cuando visitan esa entidad.

Los de Guanajuato, podrían resurgir la industria peletera con zapatos, chamarras, bolsos, monederos, que deslumbraron a visitantes extranjeros en 1970 y 1986 cuando se desarrolló en México campeonatos mundiales de futbol (recuerdo que los alemanes se llevaron decenas de zapatos de futbol como suvenires).

Los originarios de Jalisco, Coahuila y Tamaulipas, podrían regresar a revivir la creatividad de chalecos, sarapes o sombreros que encantan a los turistas cuando visitan esos estados.

Los de Oaxaca, Chiapas o Guerrero, regresarían  a reactivar la producción de manteles bordados, huipiles, vestidos, manteles que cautivan a las señoras europeas. Y la producción de la joyería de plata, ni se diga, Taxco, está en el abandono.

Los originarios del sureste, bien podrían regresar a producir las atractivas guayaberas y prendas de vestir que cautivan a excursionistas.

Los del Estado de México podrían retornar a producir muebles de madera y mimbre, que son atrayentes para quien gusta de lo barroco y colonial en sus viviendas.

Y qué decir de los poblanos, que son excelentes creadores de cerámica que adornan miles de cocinas en el extranjero.

Ah, y las manufacturas de bronce, cristal soplado que fueron afamadas en Michoacán, bien podrían ser reactivadas con el regreso de los migrantes.

Cierto, dirán que necesitarían el apoyo crediticio para reactivar todas esas actividades, que tendría que desterrarse la inseguridad – esos cobros de piso que ha desarrollado la delincuencia organizada en casi todo el país -, tendría que combatir la corrupción para tramitar permisos y registros hacendarios  y muchos otros males sociales más.

Si, se tendría que prescindir  de todo eso proveniente de los malos gobernantes, pero si en Estados Unidos estaban decididos a votar en contra de Donald Trump, ¿por qué en México no se animan a votar en contra de un sistema político que los ha empujado a abandonar a su lugar de origen?

           Si un país que no es el suyo y un gobernante que los discrimina y los humilla, los ha hecho reaccionar, regresen a su tierra a rebelarse con su voto, su actividad y su nacionalismo, en lugar de lamentarse.