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Una sesión legislativa con ambiente lúgubre entre las curules

tania. burgueño y karinaMedia hora después de la votación, el ambiente en el recinto legislativo era como el de un sepelio, literalmente. El silencio era lúgubre entre las curules y entre las butacas del público.

Crescenciano Espiricueta Rodríguez, diputado plurinominal del Partido Nueva Alianza (PANAL), rumiaba de coraje. Su impotencia la descargaba en Juan Antonio Machuca, auxiliar de sonido, quien presuroso trataba de acercar el micrófono para que se escuchara la voz de quien emitiera el voto.

-¡Vete de aquí! – le gruñó Espiricueta – ahora resulta que vas a obedecer órdenes de ese…

-Cálmese, diputado –le sugería su vecino de curul, Misael Sánchez, del Partido Verde – No se enoje.

emma karina-No me enojo, pero aquí dice muy claro en la Ley Orgánica –y le arrojaba el impreso en que tenía subrayado un artículo sobre la forma de votar un dictamen en el Congreso del Estado.

Y Tanía Morgan Navarrete, diputada del Partido Acción Nacional (PAN), recorría el pasillo entre las curules, con las manos metidas en las bolsas de su pantalón mascullaba, también, su coraje – No respetan su palabra, ya habían hecho acuerdos – gruñía.

Los del Partido Revolucionario Institucional (PRI), estaban estupefactos, absortos y anonadados. Les habían dado una sopa de su propio chocolate.

El dictamen que habían propuesto los diputados Irma Guadalupe Moreno Ovalles, Emma Karina Millán Bueno, Elsy López Montoya y el panista Juan Pablo Yamuni Cruz CastroRobles para reformar la Constitución Política del Estado de Sinaloa, que en su parte esencial proponía “convertir a la Auditoría Superior del Estado en un órgano autónomo con personalidad jurídica y patrimonio propio, para dar cumplimiento a sus atribuciones en materia de revisión y fiscalización de la Cuenta Pública del Gobierno del Estado y los gobiernos municipales…” Fue rechazado porque no se obtuvo la suma de las dos terceras partes de la votación.

Se requería 27 votos para que el dictamen fuera aprobado, pero en un primer plebiscito. El resultado dio 24 votos a favor, 12 en contra y 4 abstenciones, cuando solamente había 39 diputados.

Habían votado en contra diputados que, supuestamente, habían sido persuadidos por los priistas y, dijeron que hasta por el gobernador Quirino Ordaz, para que votaran a favor. Entre ellos, Gloria González Borboa e Ismael Arias López.

EspiricuetaY comentaban que los dos diputados de MORENA, Yohamara Valenzuela y Jesús Baltasar Rendón, se abstendrían.

-¡Se rajaron! – lloriqueaban Tania Morgan, Espiricueta y Víctor Godoy.

-Sí, es cierto –admitió el morenista Rendón – Teníamos un acuerdo de que se iba a respetar no hacerle movimientos a la Ley Orgánica, para que el grupo parlamentario de MORENA, de la siguiente Legislatura, no perdiera ese poder, pero como vimos que la votación no le daba las dos terceras partes al PRI, por eso votamos en contra. Y no temo revanchismos, a nadie le conviene tomar represalias - advirtió

Por eso, Emma Karina Millán, cambio de color su semblante y se levantó de la vicepresidencia de la Cámara, como un resorte. Se dirigió al diputado presidente, Víctor Corrales Burgueño, del Partido Sinaloense (PAS) para solicitar una “rectificación” de la votación.

El pasista, lo aceptó y pidió al pleno votar de nuevo. Por lo que se armó la boruca no sólo entre los diputados que se oponían, sino entre el público en la tribuna que gritaba improperios a los diputados del PRI y a quienes votaban a favor.

-¡Rateros! ¡Corruptos! ¡Vendidos! ¡Traidores! – se escuchaba en la parte superior del recinto legislativo, cuando votaron a favor todos los diputados del PRI, cuatro del PAN (Tania Morgan, Francisca Henríquez Ayón, Zenén Xochihua Enciso y Juan Pablo Yamuni), así como Misael Sánchez del Partido Verde, Espiricueta de Nueva Alianza.

No obstante la repetición de la votación, los priistas volvieron a perder. Ésta vez la suma fue de 26 votos a favor y 13 en contra. - ¡Se rechaza el dictamen! – comunicó el presidente de la Cámara, Corrales Burgueño.

-¡Ganamos! – gritaba Roberto Cruz Castro, del PAN, con los puños en alto.

Y Espiricueta alegaba - ¿Qué ganaron? si ya no tendrán la misma diputación en la próxima legislatura – No digería la resolución.

Se había evidenciado una vez más que ésta LXII (Sexagésima Segunda Legislatura) fue la más inoperante, políticamente. Un solo diputado panista como Roberto Cruz Castro, les torció asuntos de trascendencia como la otorgación de dos uniformes gratuitos a los estudiantes de nivel básico, cuando el gobierno había reducido a uno. O la no aprobación de las cuentas públicas de la administración del gobernador Mario López Valdés. Y ahora el rechazo a la autonomía del Auditoría Superior del estado.

Todavía este miércoles, el Wero Cruz, cabildeó entre dos que tres diputados para votar en contra del dictamen discutido hoy.

Platicó largo y tendido con Gloria González Borboa, con Ismael Arias y con Misael Sánchez, pero sólo convenció a los dos primeros. Trató de persuadir a sus compañeros de partido, pero Tania, Francisca, Zenén y Juan Pablo, habían ofrecido su voto a favor, quién sabe a qué precio.

Ciertamente, no ganó nada el Wero Cruz, Pero, los priistas y sus aliados, ésta vez no pudieron mayoritear una votación. Por eso, después de ser rechazado el dictamen y al discutirse otros 19 puntos de la orden del día, la sesión transcurrió en un ambiente lúgubre, como si algo hubiera muerto.