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Enrique Velázquez Martínez

Un Rimpstein para una Félix /

Me disculpará el ingenioso lector, pero no comparto la idea colectiva. Si por una parte, Diego Armando Maradona tuvo una vida disipada, en lo futbolístico fue incuestionable. Lo mismo pasó con el excelente pintor, Salvador Dalí: su vida no fue la ejemplar, pero su trazo exquisito no pertenecía a este mundo. Y qué decir del maestro de maestros, Jorge Luis Borges: altivo, elocuente y excelente literato; no tenía empacho en criticar a tal o cual escritor.

Pero, ¿quien no está tocado por las bondades de un arte? ¿Sólo por poseer una belleza extrema se puede llegar a la altivez? Porque me disculpará el literato lector, pero su histrionismo no fue lo que la llevó a ser una "Diva", sino "sólo" su belleza. ¿Es justo encumbrarse por tener una figura y rostro perfectos? Y nadie dijo nada en su momento, ni un recatado panista o gente del clero (perdón por la redundancia), cuando el guionista de "Tizoc" hizo decir a Pedro Infante que María Félix se parecía a la virgen de la iglesia.

Dice la anécdota que la "Doña" le pidió (exigió) a ¡Octavio Paz! que le prologara un libro y éste accedió presto... ¿Por qué? ¿Por qué nadie debía negarle nada a la Félix? ¿Todos debíamos estar a su disposición?

Me recuerda, toda proporción guardada, a la cubana venida a más (¿o menos?), Niurka Marcos, quien respondió a los críticos en cuanto a su altivez y majadería: "Ustedes me hicieron así, me pusieron alfombras, luces, criados, lujos, joyas, autos, casas y, ahora, ¿se quejan?"

Tampoco, en su momento, nadie le criticó su afición por esa monstruosidad llamada tauromaquia, y según en la asquerosa opinión de Jacobo Zabludowzky y el Joven Murrieta es ¡un arte! El arte de ver cómo el torero hace burla de un astado, ante un público ignorante e inhumano, y termina por asesinar al toro... ¿Alguien osó en criticarle "eso" a la "Doña"?

Si la altivez se tiene que premiar o alabar, sin la presencia de un genuino arte, entonces, querido lector, me disculpo ante usted sólo me quedo con las palabras de Arturo Rimpstein: "¿¡María Félix!? ¡Para nada! Nunca me gustaron, ni su actuación ni sus películas".