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Enrique Velázquez Martínez

Realidad supera la fantasía /Falta mucha educación al pueblo/

   Son indignantes, increíbles, inverosímiles, insultantes y cómicas, las acciones del actual gobierno peñanietista. Y quiero hacer una pequeña analogía. Muchas veces, escuchamos decir que la realidad supera la fantasía. Por ejemplo, en ciertos largometrajes nos divertimos o emocionamos con las peripecias y odiseas que padecen los fortachones protagonistas tipo Arnold Schwarzenegger, Bruce Willis, Nicolas Cage, y otrora, el finado Steve Mc Queen. Éste último, en la cinta "El Gran Escape", realizó un túnel ¡solamente con una cuchara! Sus compañeros sacaban la tierra dentro de sus bolsillos y la tiraban en el patio de la prisión. Una vez fuera, el nerviosismo nos embargaba, pues a quienes tenían que burlar eran a los implacables elementos policiacos educados a la usanza de la terrible Gestapo (policía secreta) alemana.


   Ahora, esta realidad se mezcla y supera la ficción con grandes ingredientes humorísticos al puro estilo de la serie "El Gordo y el Flaco". En el pasado sexenio panista se produjo la primera fuga del "Chapo" Guzmán. En el actual sexenio, priista, Enrique Peña Nieto, juró ante las cámaras televisivas y ante su país que una segunda fuga sería imperdonable, bla, bla, bla; que sería una vergüenza para México: lo es.


   Ya la periodista Anabel Fernández nos expuso, con pelos y señales, cómo se mueve el narcotráfico en México, y se llegó a la conclusión que el Cartel más poderoso, peligroso, implacable, impune e invencible, es el cartel del Estado. Entonces, vale un reverendo cacahuate que un capo esté dentro o fuera de cualquier penal para seguir moviendo los hilos del narcotráfico. La captura o fuga de cualquiera de ellos es y será sólo una forma para elevar el rating de un gobernante, un gobierno o una televisora. Ejemplo claro y contundente es el video montaje (chafísima, ¿quién habrá sido el productor?) de la captura y seguimiento del caso Florence Casez.


   Ante todo este ridículo que nos hacen pasar nuestras autoridades nacionales ante todo el mundo, surgieron, surgen y surgirán múltiples voces exponiendo las sirvengüenzadas estatales; explicando las estupideces del gobierno; mostrando las cínicas actitudes de nuestros gobernantes. Entre estas voces figuran Carmen Aristegui, Carlos Fernández Vega, Enrique Ochoa, Rafael Loret de Mola, Fernández Noroña, López Obrador y un largo etcétera (hasta, extrañamente, el camaleónico Pedro Ferriz de Con, así como su vástago)


   En redes sociales abundan también muchas opiniones, aunque de voces no tan conocidas pero igual de valiosas, indignadas ante la ineficacia gubernamental.


  Palabras más, palabras menos, se dice que somos un pueblo demócrata, que el pueblo es quien tiene el poder, que el pueblo tiene la capacidad de escoger a su gobernantes. Y, si en realidad estamos cansados de tanta negligencia en nuestros dirigentes, pues tenemos ese derecho: el voto para escoger a quien vea por nuestros intereses y proteja nuestro patrimonio... ¿Será?


  Pero esa tristeza, indignado lector, impotencia, coraje, decepción le aumentará o disminuirá, al saber que en las pasadas elecciones presidenciales 19 millones de mexicanos votaron por el PRI, de Peña Nieto. El mapa mexicano se pintó casi todo de color priista. La Península de Sur y Baja California, el Noroeste, el Noreste, el Norte, el Bajío, la zona del Golfo de México, la Península de Yucatán; todos se volcaron a favor de Enrique Peña Nieto y su equipo de cleptómanos quienes datan de la época porfirista, pasando por el nacimiento de su partido con Plutarco Elías Calles, hasta nuestros aciagos días. Sólo el centro del país dio la batalla al tricolor donde ahí se juntaron 15 millones de votos para Andrés Manuel y 12 millones para Josefina Vázquez Mota.


  Entonces, ¿qué conclusión sacamos con esto?


  O que tenemos el gobierno que merecemos...


  O que, tristemente, le falta mucho, muchísimo a nuestro pueblo mexicano para auto educarse y sacudirse el lastre y parásitos que hemos padecido desde el porfiriato... o ¿desde antes...?