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Carlos Velázquez Martínez

Donald Trump desafió las encuestas

         trumpNo lo querían creer:

Otra vez acerté en mi vaticinio de que Donald Trump ganaría la presidencia de Estados Unidos de Norteamérica.

El torpe, racista, misógino, abusador, maleducado, inexperto, lascivo, mentiroso, incompetente y populista rompió todos, o casi todos, los mitos de la política.

Las encuestas volvieron a quedar desacreditadas, denigradas, mancilladas y vilipendiadas

Se repitió la historia de Harry S.Truman, aquel granjero y político demócrata que se convirtió en el Trigésimo tercer presidente de Estados Unidos (1945-1953) ganando la elección contra todos los pronósticos y todas las encuestas.

La foto histórica donde Truman muestra la portada del diario norteamericano Chicago Tribune que lo daba por derrotado, al cierre de la edición (“Dewey Defeats Truman” – “Dewey derrota a Truman”) estuvo más presente que nunca, ahora con la contienda  Hilary Clinton-Donald Trump.

Lo hemos señalado en nuestros comentarios periodísticos, en cada proceso electoral en nuestro país: LAS ENCUESTAS CONFUNDEN Y TERGIVERSAN.

Desde que las encuestas aparecieron por año en la década de los treinta, han despertado sospechas del público, principalmente en el panorama político.

            Y es que se acusa a las encuestas de ser necesariamente superficiales en los periodos preelectorales. Muchas de ellas interfieren en los procesos al fomentar “la cargada” (efecto bandwagon), pues las personas que tratan de estar siempre del lado ganador, cambian su voto en favor de quien aparece como puntero en las encuestas. Sobre todo, aquellas que desconocen las cuestiones más complejas de la política. Los desinformados, pues.

            También, las encuestas hacen posible que se cuelen a la prensa resultados parciales, descontextualizados o distorsionados de encuestas privadas, con el objeto de  manipular a la opinión pública en favor o en contra de un candidato.

Divulgar una encuesta confidencial es crear un pseudo hecho, una historia noticiosa acerca de un candidato que de otra forma no aparecería. Muy a menudo un candidato rival produce sus propias encuestas confidenciales para indicar que va ganando.

Por otra parte, las encuestas, en tiempos electorales, constituyen una molestia para el público porque invaden su privacidad. Ya sea por teléfono, por correo o personalmente, la gente es presionada para que conteste preguntas que caen dentro de su vida privada.

Ojalá que los millones de mexicanos desalentados por el resultado electoral en Estados Unidos, reflexionen sobre este tema, en lugar de lamentarse. Y razonen sobre el significado que nos deja para el desarrollo democrático de nuestro país, especialmente el año próximo cuando inicie el proceso electoral para la presidencia de México.

Porque:

¿Será que ninguna  mujer, esposa de un ex presidente de la República, podrá ganar la presidencia?

¿Será que los políticos serán desplazados por empresarios o ciudadanos comunes para gobernar Estados Republicanos?

¿Será que los populistas seguirán ganando elecciones, a pesar de su incompetencia o torpeza política?

¿Será que el sexo femenino no ha alcanzado la plena madurez ideológica para votar por su mismo género?

¿Será que los medios de comunicación ligados al poder están, cada vez más, desacreditados?

¿Qué será?